
Por estos días, se acaba de promulgar un proyecto de ley, acerca de la transparencia, y de todo lo que ello significa de aquí en adelante, para las buenas prácticas en el sector público. Entendiendo que todo avance en materias de transparencia y de probidad son muy buenos, creo que el tratamiento de la misma, no ha sido del todo conocido por la ciudadanía.
Primero se deja un manto de dudas, sólo sobre el sector público, lugar enconado y apetecido por varios para todo tipo de tropelías, pero curiosamente, nadie dice nada del sector privado. Como queriendo decir que ahí todo es una taza de leche, y que la transparencia, está a toda vista.
No quiero ser negarivo con mi apreciación, pero sin ser demasiado acucioso en el análisis, el sector privado a dado claras muestras de ser algo oscuro en su proceder, y en la relación con el poder.
Pero sin querer ir más lejos, pasaré a lo que significa el área pública y privada de cada uno de nosotros. Yo en lo personal, me asumo con una persona complicada en varios aspectos, pero nunca, tan mala como para merecer todo tipo de calumnias e improperios como los recibidos a la fecha.
Cabe señalar, que la exposición de nosotros, de manera abierta y transparente, suele ser problema entre los lúgubres y oscuros de proceder. Decir las cosas de acuerdo a lo que uno siente y cree que es lo adecuado, significa, distanciamiento y malas palabras.
Si bien, hasta la fecha no he realizado nada a la fuerza, es decir, si en algún momento alguien se sintió ofendida u ofendido, estoy convencido que fue de mutuo acuerdo, o con el concentimiento de momento, por lo tanto, no valen muchas veces las calumnías recibidas.
Pero la falta de coraje, es el peor aliado de la transparencia, se alimenta y se nutre de la mediocridad de cada una de las personas que la cultiva, para dar paso a sus estilos y formas de hacer y de resolver.
Por qué digo esto, porque si bien me suelo equivocar en mis procedimientos, porque antes que nada, soy persona en evoluación, no he ocupado mi cuerpo para trepar o mantenerme en mi cargo, como lo veo a diarios entre muchas y muchos.
Tampoco he solicitado el cuerpo de nadie para que se mantenga o ascienda cuando me ha tocado definir sobre determinandas materias. No me he quedado con nada que no sea mío, salvo, cuando era pequeño, con vueltos y platas de algunos, pero esas culpas aparte de ser añejas, están pagadas con creces. O sea, todo lo que tengo, responde a procesos limpios y fruto de trabajo diario realizado.
Por lo mismo, podría seguir enumerando una serie de situaciones que me correspondió vivir, y que todavía veo, pero tengo claro, que la decencia y el buen recato, no se cambian a base de decretos o leyes, es un proceso permanente, que corresponde a una sociedad en su conjunto, y que mientras no exista la voluntad de mejorar, nada será posible.


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